Cómo convertir tu hogar en una vivienda sostenible

Cómo convertir tu hogar en una vivienda sostenible

 

Más allá de ahorrar dinero en la factura de la luz, la realidad es que vivir en una casa ecológica o verde te permite cuidar de tu salud, ya que, entre otros beneficios, habrá menos emisiones eléctricas en tu hogar. Te damos consejos para conseguirlo

 

Todos, absolutamente todos, somos conscientes de la importancia que tiene cuidar del medioambiente, para que podamos seguir disfrutando de todos los regalos que nos hace la naturaleza, además de para no enfermar.

 

En cada uno de nosotros está aportar nuestro pequeño granito de arena, para podamos contribuir a dicho cuidado. El mismo comienza en nuestra casa y no te hablo sólo de reciclar, que también es importante, sino de otras costumbre que repetimos a diario y que, sin darnos cuenta, cambiándolas, aumentaremos esa implicación que queremos tener con el medioambiente.

 

Sé que si has entrado a leer este artículo es porque tú también quieres tener una casa sostenible, eficiente y verde, tal y como se conoce a este tipo de viviendas. Y cuando digo viviendas verdes, no sólo me refiero al exterior de la casa o edificio en el que vivas- que también, pero sobre todo a lo que tiene que ver con el interior de tu hogar. Así que no te entretengo más y vamos a las medidas que te recomiendo empezar a tomar, a partir de ahora, para consigas el mencionado objetivo.

 

7 pequeños gestos para tener viviendas sostenibles

  1. Las ventanas. No te puedes imaginar la cantidad de casas que gastan más calefacción o aire acondicionado del que debieran, por falta de unas ventanas que les aíslen de la temperatura exterior. Si es tu caso, las ventanas son una de nuestras especialidades, así que no dudes en ponerte en contacto con nosotros para solucionar tu problema lo antes posible.
  2. Los electrodomésticos. No te vamos a decir que los cambies todos de golpe, pero lo ideal es que todos cuenten con la etiqueta A++, ya que son los de mayor eficiencia energética.
  3. Apaga los electrodomésticos. La televisión, la cafetera y los ordenadores de mesa, así como los cargadores de los móviles se quedan siempre o casi siempre enchufados. Cuando no los utilices, quítalos de la red o, al menos, apágalos; no los dejes en la función stand by, que consume un 14% más que cuando están apagados.
  4. Ahorra agua. Tanto en la ducha (evita bañarte y tener todo el rato el grifo encendido), como en lo que a la cisterna se refiere (ten una de doble descarga). Además, en la ducha también puedes tener bolsas para recoger el agua fría y que luego utilizarás para actividades como regar las plantas o fregar el suelo, entre otras.
  5. A la temperatura justa. Tanto la calefacción como el aire acondicionado. El primero deberá rondar entre los 19 y los 21 grados y el segundo, no más de 25 grados. ¿Por qué? Para evitar gastos innecesarios, así como catarros nada deseados o que se te resequen las fosas nasales y la garganta.
  6. Bombillas de LED. Que duran mucho más tiempo que las normales, además de no contener elementos tóxicos. Y, por supuesto, sólo enciende la luz cuando lo necesites y apágalas en cuanto termines de hacer lo que tengas que hacer.
  7. Grifos y luces inteligentes. O con sensores. Por un lado, siempre que te lo puedas permitir, pon en casa grifos que regulen la temperatura y se apaguen en caso de que no detecte presencia humana. Lo mismo con las luces. De esta manera, si te las dejas encendidas, evitarás un mayor consumo.

 

Esto en cuanto al interior de tu casa. En cuanto al edificio o exterior de la vivienda, además de un sistema inteligente de luces, te recomendamos que reviséis si la fachada ayuda a que no entre ni demasiado frío ni calor, ni tenga filtraciones. En este sentido, te recomendamos las fachadas ventiladas. Son nuestra especialidad y son las más eficientes del mercado, en la actualidad.

 

Además, la instalación de placas solares también contribuye a ello. Por supuesto, no hay que evitar las reparaciones o revisiones periódicas de las mismas, para ver que sigan funcionando. Algo que también conviene revisar en cuanto a las fachadas.

 

En resumen, pon a disposición de tu casa todos los elementos o pequeños cambios necesarios para poder ser más eficientes, además de ahorrar dinero. Esperamos que este artículo haya sido de tu agrado. Antes de irnos, cuéntanos: ¿cómo de eficiente es tu hogar? ¿Te gustaría que hiciéramos una revisión para tratar este punto? Te leemos en comentarios o te esperamos en nuestra página de contacto.